La Iglesia católica
está muy presente en la vida de todos los españoles. Al ser España un país
tradicionalmente católico, la mayoría de las personas son bautizadas al poco
tiempo de nacer, por la libre elección de sus padres. Según el barómetro de septiembre
de 2011 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), un 73,4% se declara
católico y un 13,6% es practicante y acude al os oficios religiosos casi todos
los domingos y festivos. La Iglesia católica cuenta como católicos a todos los
bautizados. Por lo tanto, quien no practica sigue formando parte de ella.
Es
posible abandonar la Iglesia mediante la apostasía, realizada ante la autoridad
eclesiástica competente. Y aun habiendo realizado esta declaración conforme al derecho
canónico, el vínculo sacramental de pertenencia a la Iglesia dado por el
bautismo permanece. La excomunión, por su parte, es la expulsión de una persona
de una confesión religiosa. Pero durante este periodo, el afectado sigue
formando parte de la comunidad. Por lo tanto, ateos o creyentes, todos
católicos.
Estos
datos son los que hay que tener en cuenta cuando abres un periódico un día
determinado y te das cuenta de que la sección internacional ha desaparecido
para convertirse en una oda al padre de la comunidad de “creyentes” por haber
abandonado su cargo. Semanas después, el mundo se paraliza para estar pendiente
del color de una “fumata”. Si se trata del papa, ¿qué importan las guerras de
Malí, Siria o Israel? En un país con tanto católico, lo que importa es el
color: blanco o negro.
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