martes, 5 de febrero de 2013

La mnarquía tiene fecha de caducidad

La historia reciente es la encargada de demostrar el papel tan importante que jugó don Juan Carlos durante la Transición. Con sus decisiones, se ganó el respeto y el afecto del pueblo español, y aquel impulso llega hasta la actualidad. Sin embargo, en los últimos años, la actuación de los propios miembros de la Casa Real ha puesto en jaque a esta institución y son muchas las preguntas que hay que plantearse.

La primera de ellas, y la más importante, es si todos y cada uno de los españoles somos iguales ante la ley. Por desgracia, el sistema judicial es lento y debemos esperar a la resolución del caso Urdangarín para averiguarlo. La segunda, es si el monarca, dado su estado de salud, no debería haber abdicado ya en su hijo Felipe. Y la tercera, si el pueblo español debería aceptar sin más a un sucesor impuesto o se debería realizar un referéndum, de carácter consultivo, para que luego el Gobierno tome las medidas que considere oportunas.

La Casa Real, en 2012, tuvo asignado un presupuesto de 8.264.280 euros, de los cuales un 40,48% va destinado a gastos de personal y un 40,72% a gastos corrientes en bienes y servicios. Cuesta entender, en los tiempos que corren, que se destine esa cantidad de dinero a una sola familia, cuando el número de hogares que tienen a todos sus miembros activos en paro se sitúa en 1.737.600, según el INE. Es obvio que el paso de una monarquía a una república no mejoraría los últimos datos, pero al menos sí tendríamos la posibilidad de elegir a quién queremos destinar el presupuesto del Estado. ¿El rey debería abdicar? Sí. ¿Es Felipe la mejor solución? Solo el tiempo tiene la respuesta.

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